8 pistas para gestionar la ética empresarial para la sostenibilidad

La pregunta de cómo gestionar la ética en la vida de las empresas siempre será compleja y su respuesta es inacabada e imperfecta; pero esta doble condición también es su esencia reflexiva. Si bien el debate de la ética empresarial es muy extenso, quiero proponer algunas pistas reflexivas que permitan orientar su implementación en todo tipo de organización, y que han sido obtenidas desde la experiencia propia de acompañar a varias empresas privadas y públicas.

Pista 1: el punto de partida para gestionar la ética en la empresa ha de ser la reflexión específica,  particular y propia por el buen comportamiento (deber ser) y las prácticas transformadoras con sus grupos de interés (hacerlo bien). Estas coordenadas son los referentes centrales para incorporar la ética en toda empresa, debido a la necesidad generalizada y la preocupación colectiva de construir bienes para beneficio de todos.

Pista 2: la reflexión con todos los niveles de la empresa debe traducirse en unos principios éticos propios que permitan iluminar la brújula estratégica, articular la visión, los objetivos y las metas en un mismo horizonte de gestión coherente.  Para definir los principios éticos se recomienda analizar iniciativas como el Pacto Global, la ISO 26000, los Derechos Humanos, los Objetivos de Desarrollo Sostenible  y otros enfoques modernos de la ética del cuidado, del consumo, del relacionamiento.

Pista 3: los principios han de materializarse en la empresa en virtudes, valores o imperativos que permitan orientar la conducta, el comportamiento y las prácticas de las personas en la empresa y de la empresa como sujeto social. Estas virtudes entran a constituir la identidad, la personalidad y el carácter de la empresa, para orientar la forma en que actúa, decide y juzga sobre lo que considera valioso.

Pista 4: la gestión ética es esencialmente un proceso de fortalecimiento de su clima organizacional y su cultura corporativa basada en buenas prácticas, habilidades y valores. Este proceso sólo es viable, posible y certero si de manera simultánea se fortalece los mecanismos formales (ideario ético, línea ética, comité de gestión ética, gobierno corporativo…) e informales (conversaciones, reuniones, equipos de trabajo, espacios cotidianos…) que dan sentido y significado al ecosistema ético empresarial.

Pista 5: el ideario o acuerdo ético es una carta de navegación que articula los criterios centrales para gestionar la ética, en este referente se plasma y explicita la visión compartida en torno a principios, valores y compromisos éticos que han de guiar el accionar del conjunto de los integrantes de la empresa. Es un documento que declara públicamente las pretensiones éticas y en especial los parámetros que orientan las decisiones, los mecanismos de mediación de los intereses legítimos en juego y los compromisos adquiridos frente a los grupos con los que interactúa.

Pista 6: para dinamizar el proceso al interior de la organización se recomienda articular cuatro factores decisivos: el liderazgo de los directivos, la formación ética por niveles, las acciones  comunicativas y el diálogo empresarial.

Pista 7: los beneficios de gestionar la ética están relacionados con promover un “marco de integridad y confianza” en términos de prácticas y hábitos que permite ofrecer un comportamiento apreciado por los grupos internos y externos. Delimita un marco de actuación para los procesos de innovación, estrategia y competitividad. Fortalece la conducta como ventaja comparativa, comprendida como esa vida organizacional sistémica donde se requiere de la interacción y autorregulación de todos los colaboradores directos e indirectos que la integran. Y mejora los capitales intangibles como factor diferencial de alto valor.

Pista 8: la ética organizacional hay que ajustarla a las nuevas realidades globales, evidenciarla en las relaciones, integrarla a toda la organización, optimizarla en la cadena de valor y utilizarla para maximizar los beneficios  con los grupos de interés.

En conclusión, gestionar la ética es una expedición permanente que las organizaciones hacen para mejorar sus relaciones con los grupos de interés, aumentar la confianza en la sociedad y optimizar la productiva empresarial.