Las empresas operan en entornos complejos y se relacionan a diario con diversos actores que hacen parte de su cadena de valor. El nivel de interacción con esos socios varía, y podría incluir relaciones informales, relaciones contractuales individuales o la integración estrecha de actividades comerciales.

Aunque la relación con socios comerciales es necesaria para hacer negocios, también puede representar riesgos considerables para las empresas con respecto a la corrupción dado que los socios pueden contar con estándares anticorrupción más bajos, por ello para hacer extensivo el PAEC a la cadena de valor, la empresa debe:

  • Identificar sus distintos tipos de socios comerciales (Sucursales, Filiales; Empresas conjuntas, Agentes e intermediarios y Contratistas y proveedores), para poder actuar en caso de que se detecte un incumplimiento de las normas.
  • Ejercer la diligencia debida antes de relacionarse con los mismos, para identificar problemas existentes, posibles riesgos y las actividades de mitigación para minimizarlos.
  • Seleccionar a los socios comerciales basándose en un proceso claro, complementado con requisitos estrictos de documentación, para prevenir irregularidades.
  • Supervisar el comportamiento de su socio comercial de manera regular, para reducir los riegos de corrupción.