La aplicación de un programa anticorrupción debe ser considerada como un proceso de aprendizaje y mejora continuos. Los exámenes y evaluaciones periódicos mantienen actualizados las políticas y los procedimientos relevantes para los empleados y socios comerciales.

De igual forma, los exámenes y evaluaciones ayudan a identificar carencias, debilidades u oportunidades para optimizar y simplificar el programa anticorrupción.