Fortaleza, coherencia y transparencia: tres motores empresariales.

Según la RAE, la transparencia es la cualidad de ser transparente. Transparente, es algo “claro, evidente, que se comprende sin duda ni ambigüedad”. La definición dada aplica principalmente a las personas, y, por lo tanto, a los grupos de personas con “personalidad” (jurídica), es decir, a las organizaciones. La transparencia organizacional es el reflejo del comportamiento transparente de cada uno de sus miembros. En este sentido, es posible decir que la transparencia es la cualidad de las personas de mostrarse sin ambigüedad, tal como son, en los diferentes contextos en los que se presente.

A pesar de ser algo propio de alguien, implica el juicio de otro quien comprende o no la coherencia de lo mostrado. En este orden de ideas, el reto de la transparencia organizacional es el cumplimiento de la misión de la empresa, de forma adecuada y rentable, y que los grupos de interés la juzguen como transparente sin incurrir en esfuerzos adicionales para demostrarlo. En la actualidad, una empresa debe mostrarse sin ambigüedad en tres frentes: 1) sus accionistas (en relación al beneficio económico), 2) su comunidad (en relación al beneficio social) y 3) la naturaleza (en relación al beneficio medioambiental).

En el mismo orden de ideas, dentro de la compañía también se realizan juicios de transparencia. Esto requiere el ejercicio prudente del directivo al momento de juzgar la transparencia de sus subordinados y su trabajo, ya que la subjetividad implícita del juicio puede traer sesgos tanto por cercanía como por afinidad. Los directivos entonces tienen un cuarto frente de transparencia en la relación con sus empleados.

Lo anterior nos lleva a reflexionar sobre cómo hacer una empresa transparente. Por lo dicho, la respuesta dependerá de la organización y el directivo, pero en forma general podemos citar la cultura organizacional (la forma de hacer y entender las cosas dentro de un grupo), la cual según Edgar Schein se transmite de las cabezas de la agrupación hacia los demás miembros. Además, Argadoña y Morel puntualizan tres acciones concretas que cualquier organización puede implementar para aumentar su transparencia y sostenibilidad: acciones internas, externas y colectivas, las cuales entendemos como un plan de acción para institucionalizar la transparencia organizacional.

Primero, la acción interna implica, por ejemplo, establecer políticas y programas anticorrupción dentro de la propia empresa. Segundo, la acción externa supone compartir dichas políticas y experiencias con los distintos grupos de interés, así como con otras empresas. Tercero, la acción colectiva implica realizar actividades contra la corrupción en conjunto con otras empresas, organismos y grupos de interés, dentro de una estrategia colectiva de lucha anticorrupción. Ejemplificamos con corrupción pues la entendemos como acción contraria a la transparencia.

Es posible entender, según lo dicho hasta el momento, que lograr organizaciones transparentes requiere fundamentalmente de la intención de las cabezas de cada empresa de serlo, imprimiendo ese carácter en sus empleados, permitiendo mostrar la compañía de forma clara a los distintos interesados. Imprimir la transparencia en toda la organización requiere también una reflexión personal de los directivos en el tema, evitando sesgos en sus juicios. Luego, mucho pasa por que se compartan experiencias con otras empresas, buscando acuerdos entre interesados, entre grupos de empresas y hasta por sectores industriales.

Para ser transparente se debe hacer un ejercicio de fortaleza, pues implica pulir las ambigüedades de personalidad. Se debe ser prudente para hacer juicios verdaderos. Se debe ser valiente, para mostrarse tal como se es, y empujar para que los demás, tanto personas como otras organizaciones, tengan esa unidad vital de desenvolverse de igual forma en cualquier contexto en que se maneje. Citando a Dickens “En la tierra hay sombras oscuras, pero sus luces son más fuertes en el contraste”, por tanto, cabe apelar a Blaise Pascal y considerar que la transparencia nos lleva a siempre tener presente que “si no se actúa como se piensa, se acaba pensando como se actúa”.

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