Cultura de integridad empresarial: piedra angular de un sistema efectivo de prevención de riesgos de compliance

Para todo colombiano es claro que una cosa es la existencia de normas y leyes contra el soborno y la corrupción, y otra cosa muy diferente es su efectividad. Hoy en Colombia existen aproximadamente 5.967.000 leyes casi todas vigentes, las cuales regulan al detalle diferentes aspectos de nuestras relaciones sociales y entre ellas existen claramente, disposiciones tendientes a combatir el soborno y la corrupción.

En los últimos años las normas y regulaciones tanto locales como internacionales aplicables a las empresas privadas en Colombia que buscan prevenir y sancionar los actos corruptos han proliferado. Ejemplos de estos son en Colombia la Ley 1778 de 2016 denominada “Ley Antisoborno”, la implementación del sistema SARLAFT sectorizado en Colombia desde el año 2013; nuevos instrumentos internacionales que acogen el criterio “brazo largo” como el UKBA (United Kingdom Anti-bribery Act” de 2011) y el  SAPIN II (ley francesa contra la corrupción que aborda la transparencia, la lucha contra la corrupción y la modernización económica de 2017).

Frente a la efectividad de las normas anticorrupción en Colombia, la edición 2018 del informe de Exportación de Corrupción realizado por Transparencia Internacional confirma que Colombia hace parte de la no muy honrosa lista de 22 países de la categoría “cumplimiento escaso o nulo” en la exportación de actos corruptos.

El informe menciona que a pesar de la existencia de diferentes investigaciones a compañías por actos corruptos en el extranjero desde la existencia de la ley 1778 de 2016, solo se ha resuelto solo un caso sancionando al infractor. Adicionalmente la encuesta de percepción de corrupción de la Asociación Nacional de Industriales -ANDI- del año 2016 muestra que Colombia en general tiene una tolerancia alta en la comisión de actos de corrupción, situación que se refleja en la constante crítica del ciudadano de a pie acerca del ambiente corrupto que se vive en Colombia. En la misma línea la encuesta sobre percepción del soborno y la implementación de prácticas para contrarrestarlo realizada en el 2016 a 690 empresas colombianas confirma que el 96% de los empresarios percibe que “hay empresarios que ofrecen sobornos en el entorno de sus negocios”.

Por tanto, desde la perspectiva del autor la existencia de cuerpos normativos con alta facultad sancionatoria no son el factor determinante para la prevención de riesgos de Compliance en las empresas; siendo solo una herramienta más en un complejo sistema de ética pública y empresarial. Si las normas anticorrupción son un común denominador en el entorno internacional, vale la pena preguntarnos ¿qué diferencia a las empresas con bajos o nulos índices de corrupción frente a empresas inmersas en casos de corrupción?

La respuesta es simple. Se trata de la creación de un ambiente propicio para una cultura de integridad empresarial, donde la ética de los negocios sea parte transversal en el ambiente organizacional. El origen de un programa de ética empresarial debe ser la armonización de la ética empresarial con el negocio, dada por los órganos de dirección de las compañías. El tono desde arriba (liderar con el ejemplo) es por tanto determinante, considerando que la Encuesta de Ética en los Negocios Global de 2017 determina que en el 75% de los casos de soborno en las empresas privadas, están envueltos los directivos.

Es importante entender que no existe tal cosa como una “nacionalidad empresarial”, en referencia a una adopción cultural de las políticas de un país por parte de una empresa. Por el contrario cada empresa guía su propia identidad cultural, siendo primordial el  fomento de buenas prácticas en la prevención de la corrupción como base de todo sistema de “Compliance”.

Será fundamental por tanto tener un sentido de valores compartidos, una alineación hacia principios comunes que deben hacerse tangibles desde el momento de la selección del personal, contratistas e incluso, en la escogencia de clientes potenciales. Solo a través del fomento efectivo de una cultura contraria a la corrupción y alineada a valores éticos puede construirse un sistema efectivo de prevención de riesgos asociados al Compliance.

 

Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad del autor y no comprometen las ideas, posición ni visión de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito.